miércoles, 5 de septiembre de 2018

La pueba de embarazo




Dependiendo de la situación de cada mami, de cada pareja gestante, el momento de enterarnos que estamos embarazadas es muy particular y para cada pareja diferente. Por eso quería compartir en este casi primer post como fue que nos enteramos nosotros. 


Puede que en tu caso (como el de muchas) haya sido una sorpresa, puede que haya sido algo totalmente inesperado, pude que también haya sido muy soñado o planeado. En fin, cada hijo es diferente desde el minuto cero. 


En nuestro caso, fue soñado por muchos años y con muchos intentos fallidos. Muchas pruebas de embazado negativas, muchas lagrimas en el medio. Con la recomendación de quedarme tranquila que cuando llegue el momento todo se iba a dar… finalmente paso. Cuando dejamos de estar pendientes de eso, y pasamos a disfrutar de nosotros. Sucedió.


La fecha de mi periodo se acercaba y los malestares no llegaban. Por lo que la ansiedad aumentaba. La idea empezaba a rondar mi cabeza y un día al salir del trabajo compre en la farmacia  un test de embarazo. ¿Cuánto tiempo tenía que esperar para hacerlo? ¿Cuántos días de ansiedad tenía que pasar para hacerme la bendita prueba? 


No pude con mi genio,  y aunque sabía que podía dar un falso negativo, un miércoles por la noche  y con solo 4 días de atraso me hice la prueba antes de acostarme a dormir. 


Abrí la caja, leí el instructivo, seguí los pasos y me metí en la ducha, esperando los 5 minutos más largos de la eternidad. Luego de que sonara la alarma del celular, me acerco desde adentro de la ducha aún y someramente veo una línea bien definida. La taquicardia había invadido mi corazón, otro negativo más… 

Termine de bajarme, salí de la ducha y tomo la prueba en mis manos. Apenas perceptible una segunda línea rosada se había asomado. Era casi una sombra de línea, pero eso era un positivo. Contuve mi grito de felicidad y mis ganas de llorar. Me mordí los labios. Me cambie rápidamente y me acosté a dormir al lado de mi marido con una gigante sonrisa en los labios. 


Al día siguiente, cuando desperté pensé que podría haber sido un falso positivo. No sé. No podía ser tan perfecto. Entences con mucha vergüenza esa mañana voy hasta la farmacia de mi barrio y compro un nuevo test. Nunca voy a olvidar la sonrisa del farmacéutico que con una sonrisa en sus labios me da el producto en la bolsita y me dice “Mucha Suerte”.  


Ya en mi casa sola, sin esperar ni un minuto, realizo la prueba nuevamente. Pasados los mágicos 5 minutos… Dos rayitas me esperaban ahí, para darme la mejor noticia del mundo. 


¿Cómo le cuento al futuro papi? En el síguete post.

Pd. Positivo siempre es positivo jaja

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